La fórmula
Cómo calcular coste de carga de VE
El coste de carga sigue la misma aritmética que cualquier consumo eléctrico: los kilovatios-hora añadidos multiplicados por el precio del kilovatio-hora. Lo que realmente importa para comparar con un coche de gasolina es cuánto cuesta esa energía por kilómetro, no el total de una sola sesión.
La carga doméstica en EE. UU. suele costar entre 0,13 y 0,16 $/kWh, mientras que los cargadores rápidos públicos de CC suelen cobrar entre 0,30 y 0,55 $/kWh, más del doble. Cargar una batería de 60 kWh desde vacío cuesta unos 8 $ en casa frente a unos 24 $ en un cargador rápido que cobra 0,40 $/kWh, por la misma energía.
Qué introducir:
- Energía añadida (kWh) — cuánta carga añades, no la capacidad total de tu batería
- Precio por kWh ($) — tu tarifa eléctrica doméstica o el precio anunciado del cargador
El resultado se actualiza con cada pulsación. La URL también, lo que hace que la versión rellenada sea fácil de guardar en marcadores o enviar a otra persona.
El orden en que se rellenan los campos no afecta al resultado — la calculadora recalcula toda la fórmula a partir de lo que haya en cada campo en ese momento, no paso a paso. Eso significa que es seguro ajustar un número, ver cómo cambia el resultado, y volver a dejarlo como estaba, sin tener que reiniciar nada antes.
Por qué importa coste de carga de VE
La mayoría de quienes buscan un cálculo de coste de carga de VE ya tienen una cifra concreta en mente — un presupuesto, una oferta, un objetivo — y quieren comprobarla en lugar de aprender la teoría detrás. Esta página está pensada para eso: introduce tus propias cifras, ve el resultado al instante, y cambia cualquier campo para ver cómo se mueve la respuesta sin rehacer la aritmética desde cero cada vez.
Esto suele surgir al comparar dos alternativas concretas — dos bancos, dos productos de ahorro, dos formas de estructurar la misma decisión — más que en abstracto. Pasa ambos escenarios por la misma calculadora con los mismos supuestos y la comparación se vuelve justa, porque lo único que cambia entre los dos resultados es la cifra que realmente quieres comprobar.
También conviene tener claro qué puede y qué no puede resolver por sí sola una cifra así. Responde a la pregunta concreta para la que se diseñó la fórmula, y nada más — un resultado favorable de coste de carga de VE no convierte automáticamente una decisión en buena, ya que otros muchos factores que una fórmula no puede capturar, desde circunstancias personales hasta lo cómodo que resulte un compromiso, suelen pesar tanto como la aritmética. Usa la cifra como un dato sólido más entre varios, no como toda la decisión.
En la práctica, la mayoría de quienes llegan a una página así ya han probado una versión del cálculo a mano o en una hoja de cálculo, y usan la calculadora de aquí para confirmarlo en lugar de sustituirlo. Es una forma razonable de usarla — los dos deberían coincidir hasta el último decimal si se usan los mismos datos y la misma fórmula, y si no coinciden, la fórmula mostrada arriba es la que conviene revisar primero contra tu propio cálculo.
Ejemplo práctico
Aquí tienes el cálculo con los valores de partida:
- Energía añadida: 50 kWh
- Precio por kWh: 0,13 $
Eso da:
- Coste de carga: 6,5 $
Estas cifras son solo los valores de partida de la calculadora, incluidos para que el proceso sea visible en lugar de quedar oculto dentro de la herramienta de arriba. Sustitúyelas por tus propios números y se aplica la misma aritmética — nada del método cambia, solo los datos que lo alimentan.
Interpretar el resultado
Para comparar con la gasolina, divide el coste entre los kilómetros que aporta esa energía, aproximadamente 3-4 millas por kWh en la mayoría de los VE. A 0,13 $/kWh y 3,5 mi/kWh eso supone unos 0,037 $/milla, frente a unos 0,12-0,13 $/milla de un coche que consume 30 mpg a 3,50-4,00 $ el galón.
Dónde suele fallar esto. Los cargadores públicos a menudo cobran por minuto en lugar de por kWh, sobre todo en redes antiguas o lentas, lo que oculta el precio efectivo por kWh y dificulta comparar tarifas. Convierte el precio por minuto a $/kWh usando la potencia real del cargador antes de comparar.
Una comprobación útil ante cualquier resultado desconocido es compararlo primero con una estimación mental aproximada — redondea los datos a cifras cómodas y ve si la respuesta de la calculadora cae más o menos en el mismo terreno. Una cifra muy distinta suele significar que uno de los campos se introdujo con la unidad equivocada, casi siempre un porcentaje escrito como número entero donde se esperaba un decimal, o al revés.
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La carga doméstica suele ser entre 2 y 4 veces más barata que la carga rápida pública, porque pagas una tarifa residencial en lugar de una tarifa comercial más el margen de la red. Las tarifas nocturnas de horas valle amplían aún más esa diferencia.
Aproximadamente la capacidad útil de tu batería menos la carga con la que empezaste, así que una batería de 60 kWh cargada del 20 % al 100 % añade unos 48 kWh, no los 60 completos.
Devuelve coste de carga. Con 50 kWh energía añadida y 0,13 $ precio por kWh, eso da 6,5 $. Cambia cualquier campo y la cifra se mueve con él.
Cada vez que cambie uno de los datos de partida — un nuevo tipo de interés, un saldo distinto, un plazo actualizado —, ya que el resultado solo refleja lo que hay ahora mismo en los campos. No hace falta llevar un registro aparte de resultados pasados; la dirección web de una versión ya rellenada ya lleva consigo las cifras usadas para producirla.
No, salvo que un tipo impositivo o una comisión sean explícitamente uno de los datos de arriba. Donde no lo son, la cifra mostrada es un cálculo bruto, y el impuesto que corresponda depende de tu situación personal y de la normativa fiscal vigente, que conviene comprobar aparte.
La aritmética en sí es exacta — la calculadora aplica la fórmula mostrada arriba con precisión, sin redondear hasta mostrar la cifra final. La incertidumbre, donde existe, está por completo en los datos: un tipo estimado o un saldo aproximado arrastran esa misma aproximación hasta el resultado.